Suzuki ha anunciado su «Estrategia tecnológica 2026 con visión a 10 años» bajo la filosofía «Just-Right» (el equilibrio perfecto). Durante la presentación de esta estrategia, Katsuhiro Kato, Director y vicepresidente ejecutivo, y CTO de Suzuki Motor Corporation, ha explicado el rumbo de desarrollo que va a seguir la marca, en una propuesta que destaca especialmente entre el resto de los fabricantes por su lógica y espíritu práctico.
Katsuhiro Kato lo resume de esta manera: “Suzuki siempre ha tenido una actitud cercana a las necesidades de los clientes y a la realidad de cada región, que maximice el valor esencial de cada vehículo que producimos, y utilice los recursos y la energía de la Tierra con la mayor moderación y eficiencia posibles, sin recurrir a tecnologías excesivas ni ir más allá de lo necesario. Nuestro enfoque supone perfeccionar la filosofía «Más pequeño, más eficiente, más ligero, más corto y belleza», que constituye el origen de nuestra forma de fabricar, y seguir ofreciendo a los clientes de todo el mundo una movilidad ajustada a sus necesidades y con verdadero valor”.
“La eficiencia de la generación eléctrica, la proporción de energías renovables, el desarrollo de la infraestructura de recarga, el riesgo de desastres y la estabilidad del suministro energético varían considerablemente entre países y regiones. Por eso, en lugar de implantar un mismo sistema de manera uniforme, debemos ofrecer una movilidad adaptada a la realidad y a las infraestructuras de cada región”, ha comenzado explicando.
“Por ejemplo, en las regiones que puedan aprovechar plenamente las energías renovables y la infraestructura de recarga, introduciremos vehículos eléctricos de batería (EV). En algunas regiones, además de las circunstancias energéticas, también son factores importantes las medidas contra la contaminación atmosférica y las políticas medioambientales establecidas por los gobiernos. En función de esas necesidades regionales, combinaremos de manera adecuada vehículos EV, híbridos (HEV) y vehículos que utilicen combustibles neutros en carbono para maximizar nuestra contribución medioambiental”.
Y añade, “la optimización regional no es únicamente una cuestión tecnológica. Fabricamos los vehículos que cada región necesita en la propia región donde se utilizan, lo que reduce el consumo energético, los costes y los riesgos de suministro asociados al transporte”.
Comenzando por los vehículos eléctricos, la estrategia de baterías de Suzuki es estandarizar el sistema (paquete de baterías, gestión térmica y control de carga y descarga), manteniendo la flexibilidad para elegir la batería óptima para cada región. “Sobre esa base, seleccionamos la batería más adecuada para cada región y aplicación, como Japón, India o Europa, y la adquirimos al proveedor más adecuado. Además, como Suzuki destaca en la fabricación de vehículos ligeros, podemos ofrecer las prestaciones necesarias con una batería más pequeña. Adoptaremos un enfoque de dimensionamiento ajustado de la batería, adaptando su capacidad al uso real que los clientes hacen de sus vehículos y limitando así el consumo de recursos y el peso del vehículo”.
Suzuki ha desarrollado el sistema de propulsión eléctrico “3 en 1” más compacto y ligero de su clase para vehículos pequeños. A partir de la tecnología, se está desarrollando una unidad “6 en 1” para la próxima generación de vehículos del segmento A. El sistema de propulsión eléctrico para los segmentos B y C, solo tendrá un aumento de volumen de aproximadamente un 10 % respecto a la unidad destinada a los vehículos mini y del segmento A, logrando un e-Axle eléctrico pequeño, ligero, asequible y eficiente. De esta forma, con dos versiones, una grande y otra pequeña, que comparten el mismo concepto básico, se cubrirán desde los vehículos mini hasta el segmento D. Asimismo, para evitar riesgos geopolíticos y mejorar la reciclabilidad futura, Suzuki trabaja para que sus motores no utilicen tierras raras pesadas.
El sistema de tracción a las cuatro ruedas e 4WD también tendrá dos versiones, una grande y otra pequeña, cubren desde los vehículos mini hasta el segmento D; y se podrá aplicar aplicación tanto en vehículos EV como híbridos.
“Al compartir diseños básicos y componentes entre vehículos eléctricos de batería e híbridos, podemos incorporar estos sistemas de forma eficiente en ambos tipos de vehículos. Además, al compartir los equipos de producción, limitamos las nuevas inversiones”, explica Katsuhiro Kato. “Compartiremos globalmente la filosofía de diseño y las tecnologías fundamentales, al tiempo que adaptaremos el aprovisionamiento y la producción al tamaño del mercado y al volumen de producción de cada región”.
“Nuestros vehículos híbridos de próxima generación adaptan el sistema de electrificación al segmento del vehículo. Para los vehículos mini, adoptaremos un nuevo sistema híbrido que combine un bajo consumo, buenas prestaciones y un coste contenido, con una reducción de las emisiones de CO₂ del 15 % respecto a un vehículo con motor de combustión interna”.
“Para los coches compactos, estamos preparando un sistema híbrido en serie que genera electricidad a partir del combustible y utiliza el motor eléctrico para impulsar el vehículo. Evolucionaremos este sistema incorporando la capacidad de recarga externa y una batería de tamaño ajustado para crear un vehículo ligero con extensor de autonomía. Se convertirá en un «REEV Light», que permitirá conducir sin preocuparse por la carga restante y sin incorporar una batería sobredimensionada” asegura Kato.
“Más allá de la electricidad, también es importante utilizar combustibles adecuados a la situación energética de cada región”, asegura Katsuhiro Kato. “Además de admitir el uso de bioetanol, nos centraremos en el gas natural comprimido (GNC), cuya infraestructura está bien implantada en India y otras regiones, y en el biogás comprimido (CBG), una actividad que Suzuki está desarrollando en India. En India, los vehículos de GNC representan aproximadamente el 40% de las ventas. Con un recorrido anual de 10.000 km, un vehículo de GNC emite aproximadamente 155 kg menos de CO₂ que uno de gasolina y reduce el gasto en combustible alrededor de un 40 %. Además, el CBG, producido a partir de materias como el estiércol de vaca, permite avanzar hacia la neutralidad de carbono utilizando los vehículos de GNC y las infraestructuras existentes sin modificarlos”.
En los vehículos convencionales de GNC, Suzuki está trabajando para aumentar la capacidad de carga del depósito al ubicarlo debajo del piso del vehículo y reducir su peso 40 kg con el uso de resina. Además, se está estudiando un sistema monocombustible que funcione únicamente con GNC y en mejorar la eficiencia del motor.
“Es esencial mejorar a fondo la eficiencia del motor de combustión interna para reducir, desde el principio, la energía que utilizamos. A partir de la tecnología desarrollada en nuestro último motor Z12E, estamos ampliando el rango de funcionamiento en el que alcanzamos actualmente un rendimiento térmico del 40% y nos hemos marcado el reto de avanzar hasta el 50%. Nuestro objetivo no es lograr un salto mediante una única tecnología revolucionaria. Aspiramos a conseguir un motor de máxima eficiencia reduciendo sistemáticamente, una a una, las pérdidas por refrigeración, escape, fricción mecánica y bombeo, y equilibrando las prestaciones con el consumo de combustible.
“Ahora bien, por muy eficientes que sean las tecnologías de electrificación y combustión interna que desarrollemos, si el propio vehículo aumenta de peso, también lo hace el consumo energético. Al mismo tiempo, los requisitos de seguridad son cada año más estrictos. Con los planteamientos convencionales, mejorar la seguridad implica reforzar la estructura de la carrocería, lo que aumenta el peso y el coste. Por eso, con la vista puesta en 2030 y los años posteriores, hemos buscado una forma de mejorar la seguridad sin aumentar el peso del coche. Las áreas de carrocería, sistemas de propulsión, sistemas eléctricos e ingeniería de producción, junto con nuestras divisiones de motocicletas, automóviles y motores fueraborda, hemos trabajado conjuntamente, aprendiendo de modelos anteriores y de la experiencia de quienes nos precedieron, para encontrar la solución óptima para el conjunto del vehículo”.
Para Katsuhiro Kato “la respuesta es controlar la energía del impacto. En lugar de limitarnos a reforzar la carrocería, controlamos el impacto optimizando el recorrido de deformación y asegurando un espacio suficiente de deformación entre el motor y los ocupantes. Así hacemos coches seguros y limitamos el aumento de peso. Mediante una revisión adicional de los materiales, los componentes y las especificaciones, tenemos una vía clara para reducir el peso en 100 kg de aquí a 2030”.
“Donde se necesita resistencia, utilizamos chapa de acero de alta resistencia con un límite de deformación permanente más elevado, que permite obtener una mayor resistencia incluso con menores espesores. Además de revisar las estructuras existentes y sustituir materiales, buscamos reducir el peso de forma constante, pieza a pieza, hasta llegar a un solo tornillo. Reducir el tamaño de la cabeza de un tornillo M8 permite ahorrar aproximadamente 1 g. Esta tecnología ya se utilizaba en motocicletas y motores fueraborda. Un coche utiliza más de 2.000 tornillos. Puede parecer solo un gramo, pero ese gramo importa”.
“La reducción de peso que persigue Suzuki no consiste únicamente en consumir menos energía durante la conducción; también busca utilizar menos acero, aluminio, resina y materiales para las baterías en el propio vehículo, aprovechando eficazmente unos recursos limitados. Creemos que esta tecnología también contribuye a la seguridad del abastecimiento de recursos y energía y a la reducción de la dependencia de minerales críticos. Y más allá del ahorro de recursos mediante la reducción de peso, Suzuki trabaja para avanzar hacia una economía circular mediante diseños fáciles de desmontar para su reciclaje, el uso de materiales reciclados y la reutilización de baterías”.